El rol de la infraestructura chilena en el cumplimiento de la carbono neutralidad para el 2050
La búsqueda de espacios responsables reconfigura el valor de la construcción.
Mayo 2026.- La toma de decisiones en el ámbito inmobiliario y de inversiones muestra un incremento sostenido en la priorización de variables de sostenibilidad. Tradicionalmente, la discusión en torno a la mitigación ambiental se ha concentrado en modificaciones de hábitos individuales. No obstante, los datos técnicos del sector demuestran que la infraestructura construida representa el factor con mayor capacidad de impacto para generar reducciones de emisiones a gran escala.
La industria de la construcción consume alrededor del 32% de la energía mundial y contribuye al 34% de las emisiones mundiales de CO2. Frente a este escenario, Chile implementó la Estrategia Nacional de Huella de Carbono para el Sector Construcción. El plan, articulado de manera conjunta por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), el Ministerio de Energía, el Ministerio del Medio Ambiente, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y el Instituto de la Construcción, establece directrices vinculantes para que el ecosistema de la edificación alcance la carbono neutralidad hacia el año 2050.
La aplicación de la estrategia nacional requiere de herramientas de alta precisión técnica para la medición de parámetros. Patricio Zapata, Gerente de Éxito de Clientes para Graphisoft Latinoamérica, especifica que “esta transformación también está fuertemente impulsada por un entorno BIM (Building Information Modeling)”. Este estándar de modelamiento de datos e información permite integrar criterios de evaluación ambiental directamente en las etapas tempranas de diseño.
El uso de metodologías digitales aporta a la planificación urbana las siguientes capacidades analíticas:
- Simulación predictiva de escenarios estructurales antes de la fase de obra.
- Cálculo anticipado de la demanda de recursos hídricos y energéticos.
- Cuantificación precisa de la huella de carbono incorporada y operativa del proyecto.
- Optimización en el cubicaje y selección de materiales para mitigar el desperdicio.
- Impacto en la habitabilidad y el desarrollo económico
El enfoque en la infraestructura sostenible no solo responde al cumplimiento de metas de descarbonización, sino que impacta en los costos operativos de los edificios. La eficiencia en el diseño se traduce en menores consumos de servicios básicos, optimización del aire interior y mejores rangos de confort térmico y acústico.
Asimismo, la planificación orientada bajo estos parámetros disminuye la dependencia del transporte motorizado particular al priorizar la movilidad de peatones, ciclistas y redes de transporte público. Las ciudades que adoptan sistemas constructivos sostenibles elevan sus niveles de resiliencia frente a eventos climáticos y aumentan su competitividad para la atracción de inversiones a largo plazo.
Zapata concluye indicando que “las ciudades chilenas enfrentan problemas como la contaminación atmosférica y el crecimiento desordenado”. Y agrega que “en consecuencia, la transición hacia infraestructuras alineadas con los compromisos ambientales del país constituye una decisión de carácter estrictamente estratégico para proyectar el desarrollo urbano futuro del país”.


