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Buenos Aires inauguró un monumento a Satoshi Nakamoto que invita a descubrir y aprender sobre Bitcoin

“El Génesis de Satoshi Nakamoto” fue presentado el 29 de octubre en Polo Dot, en el marco del Open Fest de LABITCONF 2026. Impulsada por Bitcoin.ar a través del Premio B·Arte, la obra combina arte, tecnología y educación en un recorrido por los principios fundamentales de Bitcoin. La inauguración contó con palabras guiadas por Rodolfo Andragnes y un show musical de Mayumaná.

Buenos Aires ya tiene su primer monumento dedicado a Satoshi Nakamoto, la persona —o grupo de personas— detrás de la creación de Bitcoin, cuya identidad continúa siendo desconocida. La obra, titulada “El Génesis de Satoshi Nakamoto”, fue inaugurada el 29 de octubre en Polo Dot, durante el Open Fest de LABITCONF 2026, en un encuentro que reunió a referentes del ecosistema, artistas y público interesado en conocer más sobre la historia y los fundamentos de esta tecnología.

Impulsado por Bitcoin.ar a través de la quinta edición del Premio B·Arte, el monumento fue concebido no sólo como un homenaje a Satoshi, sino también como una experiencia artística y educativa. A través de sus cinco caras —cuatro laterales y una superior—, propone un recorrido para acercarse a distintos conceptos que explican el origen, el funcionamiento y la filosofía de Bitcoin.

Durante la inauguración, Rodolfo Andragnes acompañó al público con palabras y explicaciones sobre los detalles de la obra, guiando la lectura de sus distintos elementos y el significado detrás de cada representación. La presentación estuvo acompañada por un show musical de Mayumaná, que le puso ritmo y sonido a la apertura de este nuevo espacio dedicado a la historia de Bitcoin.

Cinco caras para descubrir la historia y los principios de Bitcoin

Cada una de las caras del monumento propone una puerta de entrada a un aspecto diferente de Bitcoin. La figura de Satoshi Nakamoto, por ejemplo, representa el carácter anónimo de su creador y la dimensión colectiva de una tecnología que, una vez puesta en marcha, continuó creciendo gracias a miles de personas distribuidas por el mundo. Los reflejos y las formas geométricas multiplicadas evocan, además, la estructura de una red que se replica y se expande.

Otra de sus caras aborda la escasez programada de Bitcoin a través de un cubo que se divide sucesivamente en mitades. La representación remite al halving, el mecanismo que reduce aproximadamente cada cuatro años a la mitad la recompensa que reciben los mineros por validar bloques y que regula la emisión de nuevos bitcoins. Este proceso está vinculado con una de las características centrales de Bitcoin: su límite máximo de 21 millones de unidades.

La obra también incorpora las primeras palabras del documento fundacional de Bitcoin, el white paper publicado por Satoshi Nakamoto en 2008. Allí se plantea la posibilidad de realizar pagos electrónicos directamente entre personas, sin necesidad de pasar por una institución financiera. Esa idea constituye uno de los puntos de partida de la tecnología.

Otra de las caras reproduce información del bloque génesis, el primer bloque de la cadena de Bitcoin, creado el 3 de enero de 2009. Entre sus elementos aparece la referencia al titular del diario The Times que Satoshi incorporó en ese bloque, una marca histórica que permite situar el nacimiento de Bitcoin en su contexto.

Por último, en la parte superior se encuentran dos expresiones que sintetizan principios asociados a esta tecnología: “Don’t trust, verify” —no confíes, verifica—, una invitación a comprobar la información por cuenta propia, y “Vires in numeris”, que puede traducirse como “la fuerza está en los números” y remite a la fortaleza de una red sostenida por la participación de muchas personas.

Así, el monumento propone algo más que contemplar una escultura: invita a recorrerla, observarla desde distintos ángulos y descubrir los conceptos que se encuentran detrás de cada una de sus partes. La intención es acercar Bitcoin a quienes ya forman parte de su comunidad, pero también despertar la curiosidad de quienes todavía no conocen su historia.

Una obra colectiva que conecta arte, tecnología y educación

El monumento fue creado por Ricardo Alonso, ingeniero, y Celeste Difabio Videla, arquitecta, una pareja de artistas de Bariloche que resultó ganadora de la quinta edición del Premio B·Arte. La obra tiene 2,40 metros de ancho, largo y alto, y está realizada en acero inoxidable y vidrio.

Su construcción involucró a equipos y colaboradores de distintas localidades del país, en un proceso que combinó diferentes oficios, materiales y técnicas. Aída Pippo, Artista visual e investigadora de las nuevas tecnologías aplicadas al arte, miembro de la Comisión Directiva de Bitcoin.ar, lideró el proyecto y coordinó las distintas etapas de producción y montaje.

“Me da mucho orgullo sentir que esto es algo que podemos dejar en nuestra ciudad y en nuestro país”, expresó Andragnes durante la presentación, al destacar el valor de una iniciativa colectiva que busca dejar una huella cultural y educativa.

Por su parte, los creadores señalaron que buscaron que la obra funcionara como un punto de encuentro para la comunidad y, al mismo tiempo, como una puerta de entrada para quienes todavía no conocen Bitcoin. “No siempre tenés la posibilidad de dejar algo para la posteridad”, compartieron al hablar de la experiencia de ver el monumento terminado e instalado en Buenos Aires.

Con esta inauguración, Bitcoin.ar busca que el monumento se convierta en un punto de referencia para la comunidad y en una oportunidad para que más personas se acerquen, pregunten y descubran qué hay detrás de una tecnología que transformó la manera de pensar el dinero, la confianza y la colaboración en internet.

El 29 de octubre también marca el comienzo de una nueva etapa para este proyecto. Más que una obra terminada, el monumento busca convertirse en un recurso permanente para la ciudad: un espacio al que escuelas, universidades, familias y visitantes puedan acercarse para conocer la historia de Bitcoin, descubrir sus principios y abrir nuevas conversaciones sobre el futuro del dinero y la tecnología. La intención es que lo que hoy se presenta como una obra artística pueda seguir creciendo a través de actividades educativas y nuevas experiencias, y que quede en Buenos Aires como un legado para las próximas generaciones. El proyecto fue financiado por Fundación Bitcoin Iberoamérica y representa una nueva forma de acercar la historia y los principios de Bitcoin a espacios públicos y culturales, más allá de las pantallas y los ámbitos especializados.

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