México 

Siigo Aspel impulsa el uso estratégico de la información fiscal para 2026

Solo 28% de las empresas en México realiza planeación financiera formal, de acuerdo con el Estudio de Gestión Financiera y Contable de las Empresas en México 2025.

Ciudad de México, 12 de enero de 2026.- El inicio del año fiscal representa una oportunidad clave para las empresas mexicanas para tener una planeación mucho más organizada y objetiva con el fin de obtener un mayor crecimiento. Sin embargo, en muchos casos, la planeación se queda en la intención y no se traduce en acciones concretas. El Estudio de Gestión Financiera y Contable de las Empresas en México 2025, elaborado por la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) con el apoyo de Siigo Aspel, muestra que solo 28% de las empresas realiza planeación financiera formal, mientras que 18% no utiliza proyecciones ni indicadores financieros para anticipar escenarios.

Esta brecha entre la información disponible y el análisis estratégico de datos se traduce en uno de los principales riesgos fiscales y operativos para el ejercicio 2026. La mayoría de las empresas cuenta con la información necesaria, pero no siempre la utiliza de manera sistemática.

Una primera práctica clave consiste en cruzar información fiscal y contable de forma mensual o periódica, y no únicamente durante la época de declaraciones anuales. Revisar de manera constante la relación entre CFDI emitidos y los ingresos registrados, así como entre CFDI recibidos y los gastos deducibles, esto permite identificar algunas diferencias desde el origen. Este tipo de cruces reduce errores acumulados y facilita el cumplimiento en un entorno donde la fiscalización es cada vez más digital y continua.

Una segunda recomendación es analizar patrones y variaciones, más allá de revisar cifras aisladas. El estudio muestra que indicadores como liquidez, margen de utilidad o punto de equilibrio sí se utilizan en muchas empresas, pero con frecuencia se revisan de forma reactiva. Comparar estos indicadores mes a mes, detectar desviaciones recurrentes y relacionarlas con cambios en costos, ingresos o cargas fiscales permite anticipar escenarios y ajustar decisiones con mayor oportunidad.

El tercer elemento operativo para considerar consiste en transformar el registro administrativo en una herramienta útil para la planeación. Actividades como la contabilidad, el cálculo de impuestos, la nómina y la facturación absorben buena parte del tiempo de las áreas administrativas. Sin embargo, cuando estos procesos se digitalizan y se integran, la información deja de ser únicamente un registro del pasado y pasa a convertirse en un factor clave para proyectar el flujo de efectivo, anticipar obligaciones fiscales y planear las necesidades de liquidez a lo largo del año.

En este proceso, Siigo Aspel actúa como un habilitador operativo, al permitir que la información administrativa, contable y fiscal se concentre en un mismo entorno digital y facilita la conciliación de datos, el seguimiento del ciclo fiscal y la detección temprana de inconsistencias, haciendo posible que estas rutinas se integren de forma natural a la operación cotidiana, sin depender de esfuerzos extraordinarios.

Al iniciar 2026, la planeación fiscal debería dejar de ser un ejercicio teórico y convertirse en una práctica operativa basada en disciplina y uso inteligente de la información. Las empresas que adopten rutinas de análisis, cruces constantes de datos y procesos digitales estarán mejor preparadas para reducir riesgos, responder a revisiones y tomar decisiones con mayor claridad a lo largo del año.

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