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Las stablecoins trascienden el segmento cripto y se convierten en infraestructura financiera global

América Latina avanza hacia el “cripto cotidiano”: en 2025, la región procesó más de USD 730 mil millones en transacciones cripto

Latinoamérica, 11 de junio de 2026.- Las stablecoins ya no son un instrumento de nicho dentro del ecosistema cripto; se están convirtiendo en infraestructura financiera fundamental. Hoy facilitan pagos cotidianos, remesas internacionales y transacciones corporativas transfronterizas tanto en economías emergentes como desarrolladas. América Latina alberga algunos de los casos de uso más avanzados: en 2025, la región procesó más de USD 730 mil millones en transacciones cripto, de los cuales USD 324 mil millones, un incremento interanual del 89%, fluyeron a través de stablecoins. En Brasil, más del 90% de los flujos cripto involucran stablecoins, mientras que, en Argentina, donde la inflación superó el 200% en períodos recientes, representan más del 60% del volumen cripto total.

El motor de esta adopción no es la especulación, sino la necesidad. En Argentina, las stablecoins funcionan como mecanismo para acceder al dólar estadounidense y proteger los ahorros. En América Central y Bolivia, están transformando los corredores de remesas: frente a un costo promedio de transferencia del 6% por canales tradicionales, las transferencias en stablecoins pueden costar menos del 1% y liquidarse de forma casi inmediata. La magnitud de la demanda es significativa: según datos del sector, siete de cada diez personas en América Latina ya utilizan stablecoins para transferencias internacionales, impulsadas por el hartazgo ante las comisiones bancarias y la depreciación de las monedas. Solo el corredor Estados Unidos-México procesa alrededor de USD 6.500 millones en remesas anuales basadas en stablecoins a través de plataformas como Bitso, lo que representa aproximadamente el 10% del flujo total de esa ruta. Los casos de uso se han expandido mucho más allá de las remesas: empresas de toda la región están adoptando stablecoins para nóminas, productos de ahorro denominados en dólares y líneas de crédito con garantía en stablecoins.

A nivel institucional, la capacidad de las stablecoins de operar las 24 horas del día, los 7 días de la semana, con liquidación casi instantánea, frente a los ciclos T+1 y T+2 de la banca convencional, las está posicionando como un instrumento cada vez más atractivo para corporaciones, exchanges y gestores de activos que necesitan mover capital en tiempo real. Este cambio se desarrolla en un contexto de rápido crecimiento Fintech, América Latina alberga hoy más de 3.000 empresas fintech y más de 20 unicornios, con una proyección de crecimiento sectorial a una tasa anual compuesta de aproximadamente el 27% entre 2022 y 2028. Esa infraestructura de distribución está lista para incorporar los rieles de las stablecoins hoy mismo.

Lo que diferencia este ciclo del anterior es la institucionalización. Los bancos, fintechs y corporaciones que requieren claridad regulatoria, custodia calificada y auditabilidad están adoptando las stablecoins. Soluciones como el Cripto como Servicio (CaaS, por sus siglas en inglés) permiten a las instituciones financieras incorporar capacidades de custodia, cumplimiento normativo y gestión de activos digitales directamente en sus productos mediante API, sin necesidad de construir infraestructura regulatoria desde cero. En 2026, The Better Money Company, una startup de compensación en stablecoins, eligió la infraestructura CaaS de BitGo para construir su plataforma de compensación multi-emisor. Como la propia empresa señaló, las stablecoins están en camino de convertirse en la forma predeterminada en que las empresas mueven dinero, pero ese futuro depende de que la infraestructura que las conecta sea tan robusta como los propios activos.

“Creemos que las stablecoins ya no compiten con el sistema financiero; se están integrando a él. Lo que ocurre en América Latina es especialmente significativo: la adopción no está impulsada por la especulación, sino por la necesidad. Pagos que llegan en segundos, remesas que cuestan una fracción de las alternativas tradicionales y acceso a un activo de referencia estable en entornos de alta inflación. La infraestructura que sustenta este caso de uso debe ser institucional desde el principio”, explicó Luis Ayala, Director General para América Latina en BitGo.

El avance regulatorio refuerza esta tendencia. Brasil clasificó las transacciones con stablecoins como operaciones de cambio extranjero a partir de 2026. En Estados Unidos, la Ley GENIUS, promulgada el 18 de julio de 2025, establece que las stablecoins de pago emitidas por emisores autorizados podrían ser elegibles para funcionar como margen en efectivo o equivalente de efectivo y como garantía en mercados de derivados regulados; las stablecoins no emitidas por un emisor autorizado no calificarían. En la Unión Europea, MiCA ya está en vigor. La dirección global es coherente: reservas líquidas, activos segregados y respaldo verificable de forma independiente. BitGo, cuyo banco de confianza nacional recibió la aprobación plena e incondicional de la OCC en diciembre de 2025 para operar como banco fiduciario de regulación federal, representa exactamente ese estándar. “Esta aprobación establece el nuevo referente de transparencia, seguridad y claridad regulatoria en el ecosistema de servicios financieros digitales”, concluyó Ayala.

La estrategia de BitGo en América Latina se articula en torno a tres pilares, habilitar a las instituciones locales mediante CaaS, integrar las stablecoins en operaciones de tesorería y liquidación corporativa, y explorar el desarrollo de stablecoins denominadas en monedas locales o activos regionales para corredores de pago específicos. Para los actores de la industria financiera, la pregunta ya no es si las stablecoins llegarán a su sector, sino qué infraestructura de soporte tendrán implementada cuando eso ocurra.

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