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La vida útil de las competencias profesionales se reduce cada año. ¿Están preparadas las empresas para formar al talento que necesitan?

La inteligencia artificial, la ciberseguridad y la digitalización están transformando el mercado laboral a un ritmo sin precedentes. Los expertos coinciden en que la formación continua ya no es un beneficio para el empleado, sino una decisión estratégica para la competitividad de las organizaciones.

Hace apenas una década, una especialización podía acompañar a un profesional durante buena parte de su carrera. Hoy, ese escenario ha cambiado radicalmente. La irrupción de la IA, el análisis de datos, la automatización, la ciberseguridad y los nuevos modelos de negocio está acelerando la obsolescencia de las competencias profesionales y obligando a empresas y trabajadores a adoptar una cultura de aprendizaje permanente.

Según el Future of Jobs Report del Foro Económico Mundial, cerca del 39 % de las habilidades actuales de los trabajadores cambiarán o quedarán obsoletas antes de 2030, mientras que la mayoría de las organizaciones considera prioritario invertir en la actualización de las competencias de sus equipos para mantener su competitividad.

¿Pueden las empresas permitirse no formar a sus empleados?

La pregunta ya no es si las empresas deben formar a sus profesionales, sino si pueden permitirse no hacerlo.

La formación ha dejado de ser un beneficio para convertirse en una estrategia empresarial.

Las organizaciones compiten por atraer talento, pero también por conservarlo. Existen determinados perfiles especializados, que son cada vez más escasos, y desarrollar el talento interno se está consolidando como una de las estrategias más eficaces para afrontar los desafíos de los próximos años.

Las empresas que entienden la formación como una acción puntual o como un incentivo para determinados perfiles, van por mal camino. Las organizaciones que aprendan más rápido serán las que mejor se adapten a los cambios que ya estamos viviendo“, explica José Luis Blanco Cedrún, director de Madrid Executive Business School (MEBS).

Esta realidad afecta especialmente a áreas como la ciberseguridad, la inteligencia artificial, la gestión de proyectos, la sostenibilidad, el marketing, los recursos humanos o el análisis de datos, disciplinas que evolucionan constantemente y donde las necesidades del mercado cambian con enorme rapidez.

Un reto para los próximos años consiste en no contratar más talento, sino en desarrollar el que ya existe.

Cada vez son más las compañías que apuestan por programas de reskilling y upskilling para preparar a sus profesionales ante nuevos retos.

Además de reducir los costes asociados a la captación de talento, estas iniciativas mejoran la motivación de los equipos, incrementan la capacidad de innovación y fortalecen el compromiso de los empleados con la organización.

Invertir en la formación de los profesionales no solo mejora sus competencias. También transmite un mensaje muy claro: la empresa apuesta por su desarrollo. Y ese compromiso tiene un impacto directo en la fidelización del talento“, añade Jose Luis Blanco.

Flexibilidad para una realidad profesional diferente

Uno de los principales obstáculos para impulsar la formación continua ha sido tradicionalmente la falta de tiempo. Sin embargo, la consolidación de metodologías online ha permitido que cada vez más profesionales puedan compatibilizar su desarrollo académico con sus responsabilidades laborales.

Es importante, por parte de las instituciones, que la metodología sea flexible y permita aprender sin interrumpir la actividad profesional.

MEBS ofrece maestrías online, orientadas precisamente a este perfil de profesionales y organizaciones que buscan actualizar conocimientos en áreas de alta demanda. Nuestras clases son en directo, pero sabemos que hay alumnos a los que les resulta imposible asistir, por lo que las grabamos y las pueden ver en menos de 24h en su campus, además de mantener el contacto con los expertos que las imparten y con los compañeros”. Añade Blanco. “Las competencias técnicas seguirán siendo fundamentales, sobre todo, por la velocidad a la que evolucionan, pero las organizaciones necesitan también personas capaces de aprender continuamente. La verdadera ventaja competitiva será la capacidad de adaptación de los equipos“,

Más allá del conocimiento técnico, las empresas demandan perfiles capaces de tomar decisiones, gestionar equipos, interpretar datos, adaptarse a nuevos escenarios y liderar procesos de transformación.

Las empresas saben que tienen que formar a su gente, pero ¿saben los empleados la importancia de no quedarse atrás?

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