Chile Inteligencia Artificial 

¿Vale la pena pagar cien mil pesos al mes por un servicio de IA en Chile?

Tras los anuncios de OpenAI y Anthropic de esta semana, los hermanos Benjamín y Max Cordero, fundadores de Imperio Agéntico, sacan la cuenta: para quien usa estas herramientas en su trabajo, el plan de US$100 se recupera con las horas que ahorra.

Santiago, 2 de octubre de 2026. OpenAI presentó el martes en San Francisco, durante su conferencia anual para desarrolladores, un plan de ChatGPT de US$500 mensuales, el más caro de su historia, junto con Dots, unos agentes que trabajan solos las 24 horas. Una semana antes, Anthropic, la empresa detrás de Claude, había lanzado Claude Opus 5.5, y a comienzos de mes, Claude Fable 5.1, su modelo más potente abierto al público. Con tanto anuncio, la pregunta que se repite entre usuarios chilenos es si conviene pagar US$100 mensuales, cerca de cien mil pesos antes de impuestos, cuando las dos empresas ofrecen versiones gratuitas y planes de US$20.

Benjamín y Max Cordero, los hermanos chilenos que fundaron Imperio Agéntico, una comunidad en español donde 3.831 personas aprenden a trabajar con agentes de inteligencia artificial, tienen una respuesta directa: si la herramienta se usa para trabajar, conviene. “Hay que sacar la cuenta con el valor de tu hora. Si un agente te ahorra cinco horas a la semana, los cien dólares se pagan en los primeros días del mes”, dice Benjamín.

De gratis a US$500: qué ofrece cada plan

ChatGPT y Claude venden sus servicios por escalones. Al subir, aumenta cuánto se puede usar antes de toparse con un límite y, además, se abren herramientas que los planes más baratos no tienen. En el nivel gratuito, ambos permiten conversar, pedir textos, resumir documentos y hacer consultas, con topes de uso. Desde agosto, ChatGPT no limita los mensajes de texto en su versión gratis.

El segundo escalón cuesta US$20 al mes: ChatGPT Plus y Claude Pro. Suma modelos más capaces, la investigación en profundidad, una función en la que el asistente revisa decenas de sitios y entrega un informe, y herramientas para crear programas escribiendo en español, como Codex, de OpenAI, y Claude Code. Entre el gratuito y el Plus, ChatGPT tiene además un plan intermedio llamado Go, de US$8.

El tercer escalón es el de US$100: ChatGPT Pro 100 y Claude Max 5x. Entrega cinco veces el uso del plan de US$20 y es la puerta de entrada a lo más avanzado de cada empresa. En ChatGPT incluye los modelos Pro de OpenAI y un agente Dots. En Claude incluye Fable 5.1 dentro del plan, hasta la mitad del límite semanal de uso. En el plan de US$20, ese modelo se cobra aparte, con créditos que se compran por separado, y en el gratuito no está disponible.

Más arriba quedan los planes para uso intensivo: Claude Max 20x y ChatGPT Pro 200, ambos a US$200, y el nuevo Pro 500 de OpenAI, que entrega 25 veces el uso de Plus y es el único con un modo ultrarrápido. OpenAI anunció además que, desde el 30 de octubre, su plan de US$200 bajará de 20 a 10 veces el uso de Plus.

Qué hace Fable

Claude Fable 5.1, lanzado el 1 de septiembre, es el modelo más capaz que Anthropic tiene disponible para el público. Está pensado para encargos largos y complejos: programar una aplicación completa, investigar un tema en varios pasos consultando muchas fuentes, o armar y corregir documentos, planillas y presentaciones. Puede leer cientos de páginas de una sola vez, como un contrato con todos sus anexos, y trabajar sobre ellas sin perder el hilo. Según Anthropic, su antecesor, Fable 5, hizo en un día, en pruebas con la empresa de pagos Stripe, una migración de código que a un equipo completo le habría tomado más de dos meses. El 22 de septiembre, la compañía sumó Claude Opus 5.5, que según sus datos rinde al nivel de Fable 5.1 en la mayoría de las tareas, con un costo de operación menor.

“Cada vez que sale un modelo nuevo, el mismo plan rinde más, porque el agente se equivoca menos y termina antes. Lo que en enero pagabas por una IA que te ayudaba a escribir, hoy lo pagas por una que te entrega el trabajo terminado”, dice Benjamín.

Qué hace Dots

Dots fue el anuncio central de OpenAI esta semana. Cada usuario le pone nombre a su agente, que funciona con GPT-6 Astra, el modelo más potente de la empresa, y tiene su propio computador y navegador en la nube, por lo que sigue trabajando aunque el computador del usuario esté apagado. Se conecta con más de 4.000 aplicaciones, contesta mensajes en Slack y Microsoft Teams, atiende llamadas de voz y aprende las preferencias de su dueño. Está diseñado para hacerse cargo de responsabilidades que se repiten sin esperar una instrucción cada vez, con reglas que le indican cuándo actuar solo y cuándo pedir permiso. Por ahora solo lo tienen los suscriptores Pro mayores de 18 años y los clientes empresariales. El plan de US$20 no lo incluye.

“El plan de 20 dólares sirve para conversar con la IA. Cuando empiezas a delegarle trabajo de verdad, te quedas sin cupo a media tarde, justo cuando el agente iba en la mitad de una tarea”, dice Max. La razón es que un agente divide cada encargo en pasos, los ejecuta uno por uno y revisa el resultado antes de entregarlo. Cada paso descuenta del límite del plan, y una tarea larga, como ordenar la agenda de una semana o armar una página web, puede ocupar horas de trabajo continuo.

Para quién sí y para quién no

Los datos de la propia comunidad apuntan en la misma dirección. Según una encuesta interna a 1.228 miembros de Imperio Agéntico, el 28% entró para sacarse de encima tareas de su propio trabajo y otro 29% para armar un negocio vendiéndoles agentes a pymes, como una clínica que necesita contestar WhatsApp de noche o una barbería que quiere agendar horas sin atender el teléfono. Para ese perfil, la cuenta es directa: Reito, miembro de la comunidad, le instaló un agente de WhatsApp a una clínica dental por US$1.000 más US$147 mensuales, una mensualidad que por sí sola cubre el plan de US$100.

Los hermanos también advierten que el plan alto no es para todos. “Si la usas para pedir una receta o corregir un correo de vez en cuando, quédate en el gratuito o en el de 20 dólares”, dice Benjamín. Max propone una prueba concreta: “Paguen un mes y anoten qué le delegaron. Si en 30 días no le pasaron nada que antes hacían a mano, bajen de plan y no pasa nada”.

Los planes de US$100 de ChatGPT y Claude se contratan en línea, se cobran en dólares y solo tienen pago mensual, por lo que se puede subir o bajar de escalón de un mes a otro.

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