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El crecimiento y la sofisticación de los ciberataques preocupa a los CISOs de América Latina, revela estudio de Kaspersky

El avance de amenazas más complejas desafía la capacidad de las organizaciones para detectar y responder a incidentes, evidenciando brechas en la madurez de ciberseguridad en la región.

8 de abril de 2026. La escala y sofisticación de los ciberataques están incrementando la presión sobre los equipos de seguridad de las empresas. De acuerdo datos de la encuesta CISO, realizada por Kaspersky, el 81% de las organizaciones en América Latina afirma haber observado un aumento significativo en el número de ataques en los últimos dos años, mientras que el 83% señala que estas amenazas también se han vuelto más sofisticadas.

Este escenario genera preocupación entre los líderes de seguridad: el 90% de los encuestados en la región considera que aún queda “algo” o “mucho” por hacer para garantizar la protección de sistemas y datos en los próximos dos años, y el 45% cree que ese esfuerzo será considerable.

Según expertos de Kaspersky, la evolución del panorama de amenazas refleja un cambio en el comportamiento de los ciberdelincuentes, quienes han comenzado a combinar el uso de herramientas legítimas en distintas etapas de los ataques para dificultar su detección, explotar vulnerabilidades en sistemas y ejecutar fraudes potenciados por inteligencia artificial, dejando el uso de malware para las fases finales.

Entre los principales riesgos que enfrentan las organizaciones en América Latina se encuentran las brechas de seguridad en entornos de nube (50%) y los ataques basados en inteligencia artificial (48%), junto con amenazas como el phishing y la ingeniería social (40%), el ransomware (32%), los ataques a la cadena de suministro (24%), los riesgos internos (28%) y las amenazas persistentes avanzadas (APT) (28%). Estos vectores comparten su capacidad de adaptarse rápidamente a las defensas organizacionales y explotar múltiples puntos de ataque de forma simultánea, lo que dificulta su detección en etapas tempranas.

Además de la creciente complejidad de los ataques, los equipos de seguridad enfrentan retos operativos internos para responder con rapidez a los incidentes. La encuesta en la región muestra que los procesos más demorados son el análisis de causa raíz, citado por el 44% de las empresas, la identificación de amenazas en tiempo real (43%), la coordinación de la respuesta entre equipos (26%), la contención y mitigación de incidentes (26%) y la investigación de alertas de seguridad (20%).

“Este escenario muestra que el desafío ya no es solo enfrentar más ataques, sino hacerlo con estructuras de seguridad que muchas veces no están preparadas para responder con la velocidad que hoy se requiere. La falta de integración y la dependencia de procesos manuales generan puntos ciegos que retrasan la detección y amplían el margen de acción de los atacantes dentro de las organizaciones”, señala Andrea Fernández, Gerente General para SOLA en Kaspersky.

Ante este contexto, los especialistas de Kaspersky destacan tres desafíos clave. El primero es mejorar la visibilidad sobre ataques en curso o en etapas iniciales, integrando inteligencia de amenazas de fuentes confiables que permita identificar campañas, tácticas e indicadores de compromiso antes de que impacten a la organización.

El segundo desafío es la detección de amenazas avanzadas dentro del entorno corporativo, ya que los ataques modernos utilizan múltiples etapas y técnicas de evasión. Para reducir este riesgo, los expertos recomiendan adoptar tecnologías como EDR y XDR, que emplean correlación automatizada y análisis de comportamiento para identificar actividades sospechosas en tiempo real.

Por último, muchas organizaciones enfrentan procesos de respuesta fragmentados y lentos, lo que prolonga el tiempo necesario para contener un incidente. En este sentido, revisar los flujos operativos e incorporar automatización e integración entre herramientas de seguridad puede reducir significativamente el tiempo entre la detección y la contención de un ataque.

“Cerrar esta brecha implica avanzar hacia modelos de seguridad más conectados, donde la tecnología, los procesos y las capacidades del equipo trabajen de forma coordinada. En un entorno cada vez más complejo, la capacidad de anticipar y responder de manera ágil es lo que marca la diferencia en la protección del negocio”, concluye Fernández.

Para conocer más sobre la investigación de Kaspersky, visite la página especial y descargue el informe Encuesta CISO 2025.

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