Las historias premiadas comienzan mucho antes de llegar a la pantalla
México, septiembre de 2026.- Cuando una serie consigue mantenernos al borde del asiento, trasladarnos a otro mundo o hacer que sintamos la tensión de un silencio, el mérito no pertenece únicamente a quienes aparecen frente a la cámara. Mucho antes de llegar a las pantallas de México, Brasil o cualquier otro país, cada historia pasa por las manos y los oídos de profesionales capaces de construir universos completos a partir del sonido.
Tecnologías como Dolby Atmos amplían las posibilidades creativas de estos profesionales, al permitirles trabajar con la ubicación, el movimiento y la profundidad del sonido como elementos de la narrativa. Los premios Emmy reconocen esta labor en categorías como mezcla y edición de sonido, donde los protagonistas son mezcladores de regrabación, diseñadores sonoros, responsables del audio capturado durante el rodaje y artistas de Foley. Su trabajo demuestra que una producción televisiva sobresaliente, además de observarse, se escucha y se experimenta.
Este año, producciones como Alien: Earth, Fallout y Stranger Things figuran entre las nominadas por edición de sonido. Estas historias plantean un reto fascinante para quienes trabajan detrás de estas historias, ¿cómo hacer creíbles a las criaturas, amenazas y mundos que no existen a través del sonido? En series como Alien: Earth, creadas para llegar directamente al público en casa, el reto también está en trasladar esa intención creativa a la experiencia del espectador. Ahí, tecnologías como Dolby Atmos permiten que el trabajo realizado detrás de cada escena pueda experimentarse de una forma más inmersiva.
En la edición anterior, Bob Chefalas, Jacob Ribicoff, David Schwartz y George Lara, nominados por la mezcla de sonido de Severance. En esta serie, los ambientes corporativos, las voces y los silencios ayudan a construir una inquietante sensación de aislamiento. El sonido no acompaña simplemente a la imagen, sino que amplifica la tensión psicológica y comunica aquello que los personajes todavía no pueden expresar.
También fueron nominados David Acord, Danny Hambrook, Geoff Foster y Richard Duarte por Andor, una producción cuyo universo depende de la convivencia entre diálogos íntimos, maquinaria, naves, multitudes y escenarios de enorme escala. El reto consiste en conservar la claridad de cada componente sin perder la fuerza del conjunto, permitiendo que el espectador sienta tanto la dimensión de una confrontación como la cercanía emocional de una conversación.
En The Last of Us, el trabajo de Marc Fishman, Samuel Ejnes, Chris Duesterdiek, Jeffrey Roy y Tami Treadwell muestra otra posibilidad del sonido: hacer perceptible un mundo incluso antes de revelarlo por completo. Un crujido distante, el viento dentro de una estructura abandonada o una respiración pueden anticipar el peligro y provocar una respuesta emocional inmediata. En este tipo de relatos, escuchar se convierte casi en un instinto de supervivencia.
Dolby Atmos ofrece a los creadores la posibilidad de colocar y desplazar sonidos dentro de un espacio multidimensional. De esta manera, una tormenta puede sentirse por encima del espectador, una multitud puede rodearlo y un detalle casi imperceptible puede surgir desde un punto preciso. Más que aumentar el volumen, se trata de preservar la intención con la que cada sonido fue creado y convertirla en parte de la experiencia del espectador.
“El sonido tiene la capacidad de contar aquello que la imagen por sí sola no siempre puede expresar. Con Dolby Atmos, los creadores pueden dar espacio, movimiento y una intención precisa a cada detalle para que las audiencias sigan una historia y se sientan dentro de ella”, afirma Víctor Méndez, director para América Latina y México de Dolby Laboratories.
Esta transformación es especialmente relevante para mercados como México y Brasil, donde crece el consumo de producciones premium y existe una comunidad creativa con capacidad para contar historias de alcance global. Incorporar el sonido inmersivo desde las primeras etapas de producción abre nuevas posibilidades para directores, diseñadores, editores y mezcladores latinoamericanos que buscan enriquecer sus relatos y competir al más alto nivel.
Detrás de cada historia reconocida por la industria hay cientos de decisiones que el público quizá nunca identifica conscientemente, pero que determinan todo lo que siente. Ahí radica el valor del sonido inmersivo, en convertir la técnica en emoción y hacer que una historia deje de estar únicamente frente al espectador para suceder también a su alrededor. Porque mucho antes de recibir un premio o llegar a una pantalla, las grandes historias ya comenzaron a cobrar vida en la sala de mezcla.

